lunes, 25 de julio de 2011

Tarragona, parte 1 - Carrer Del Comte

Hola amigos y amigas de la botica de la abuela. Os habéis equivocado de blog, pero igualmente os podéis quedar por aquí, a ver si os interesa este post, o alguno de los otros.
Bueno esta entrada va de Tarragona, Tarraco, la tierra de los romanos imperiales. Aunque lleve toda la vida veraneando casi al lado de Tarragona, nunca había ido a hacer turismo por la ciudad, pero nunca es tarde, ¿no?
Hace un par de semanas fuí con mi família y unos amigos a visitar el casco antiguo y las ruinas que le rodean. Pero la sorpresa fue mayúscula cuando encontré esta callejuela escondida entre casas de hace siglos. No es una calle muy grande, pero el arte que la rodea por metro cuadrado es comparable a cualquier museo. Los postes están todos pintados con diferentes dibujos y colores, incluso recortes de revistas. No os voy a explicar mucho más, mejor que lo veáis. Os dejo unas cuantas fotos que tomé, y si tenéis la oportunidad de visitar la calle, hacedlo, no os arrepentiréis.

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Nada más, take care, enjoy your summer y todas estas cosas que se dicen en esta calurosa época. Os dejo musiquita por aquí.


Paz, amor y piruletas de fresa.
xo.
Roger.

domingo, 12 de junio de 2011

Luz débil

Encendió la luz de la mesita. Miró el techo fijamente durante un buen rato sin pensar nada. A parte de su respiración y el roce de sus pies con las sábanas, nada rompía el silencio que desde hacía unas semanas reinaba en su piso. Desde que se marchó, la actividad en ese apartamento era casi nula. Javier se pasaba el día en su cuarto, y salía solo a por comida y a por tabaco. Todo le traía recuerdos indeseados que no hacían más que herirle. No quería recordar, no quería pensar. A ratos, incluso deseaba no vivir.
Se sentó sobre la cama y se encendió un cigarro. Era uno de esos momentos en los que deseaba morir. Y a la vez odiaba estar deseándolo. Y odiaba odiarlo. Lo odiaba todo. Miró fijamente la pared, débilmente iluminada por la luz de la pequeña lámpara de la mesita. Se fumó el cigarro y lo apagó en el cenicero que guardaba las colillas de los últimos días. Se tumbó en la cama, cerró los ojos.

domingo, 15 de mayo de 2011

Mi personal bipolaridad

Me levanto. Qué día más bonito! Me ducho, salgo a la calle y escucho música. Sonrío, nada puede ir mal, con este radiante sol... Camino unos metros más. Todo es un desastre. No soy nadie doctor, no soy nadie. Me sonríe un niño que anda detrás de su madre y lleva la misma camiseta de Bob Esponja que yo. Le devuelvo la sonrisa y le saco la lengua. Que me espera el futuro? Algo bueno, espero. O no, tal como van las cosas... No tengo futuro, soy un desastre. Que lamentable eres Roger. Ya eres mayor de edad, y qué has hecho con tu vida? NADA, no vas a llegar a nada. Un desgraciado, eso es lo que eres. Tengo que cambiar mi estilo de vida, no puedo seguir así. Debo hacerlo, por mi. Voy a cambiar. Seré el mejor! Claro que sí! El mejor de todo el mundo! Eres un flipado, para ya. Vale. No vas a llegar a nada. Ya es tarde, no vas a llegar a nada. Pero, esque no sabes ni a lo que quieres llegar. Vives una vida vacía, sin sueños, sin ambiciones, sin aspiraciones. Vas de un lado a otro, sin hacer nada. Pero puedo cambiar! Todos podemos cambiar! Llegaré a algo! Sí señor! Pero... a qué voy a llegar?

Y así, contínuamente.

He cambiado un poco el diseño del blog, que le tocaba renovarse. Y en cuanto pueda voy a subir algunas delas fotos del SOS, que fue una pasada indescriptible!

miércoles, 13 de abril de 2011

Tic, tac. El tiempo corre. Tic, tac. Es hora de avanzar. Tic, tac. El tiempo no para. Tic, tac. Ya, pero y si...? Tic, tac. Los minutos pasan. Tic, tac. Ya es tarde.



Con amor y batidos de fresa,
Roger.

sábado, 9 de abril de 2011

Ayer me quemé una mano haciendo crêpes.

Ayer me quemé una mano haciendo crêpes, así que no pude actualizar. Y hoy estoy sin inspiración, así que pongo el corto que hicimos para el concurso de Llanterna Digital.



Con amor,
Roger.

jueves, 7 de abril de 2011

Se dejó llevar.

Elías bajó del pequeño coche amarillo heredado de su tío. Miró su reflejó en la ventanilla, se repeinó y suspiró. No estaba nervioso, intranquilo quizás. Tenía miedo, aunque estaba emocionado por lo que iba a pasar. Enfundado en su mejor americana, empezó a andar entre los árboles que ganaban densidad con cada paso. El recorrido no fue largo, Elías lo tenía todo estudiado. 
Esa tarde había ido a visitar a sus padres, y había quedado con Marta para ir a tomar algo el siguiente fin de semana. Llamó a Iván y hablaron de ir a por el último disco de su grupo favorito, que salía a finales de mes.
Llegó al punto indicado, donde tantas tardes había pasado dándole vueltas a todo. Respiró hondo, se dejó llevar.
Cuatro dias después encontraron el coche aparcado en el mismo sitio donde Elías lo había dejado. Tras rastrear la zona, encontraron su cadáver en el fondo del barranco a escasos metros de la carretera. En el bolsillo de su americana, manchada de sangre y polvo, encontraron una nota de suicidio. Escamparon sus cenizas por el monte donde solía jugar de pequeño.

+ No me preguntéis por qué, pero me apetecía escribir sobre suicidios.